Vaya pesadilla
corriendo
con una bestia detrás
Dime que es mentira todo
un sueño tonto y no más
Me da miedo la enormidad
donde nadie oye mi voz
Los fantasmas lo asustan, la soledad lo atormenta. Como había buscado el Buen Combate, no pensaba que esto pudiera sucederle nunca a él; pero sucedió. Rodeando de oscuridad, se comunica con su maestro.
- Maestro, caí en el abismo - dice -. Las aguas son hondas y oscuras.
- Recuerda esto - responde el Maestro -: lo que ahoga a alguien no es la inmersión, sino el hecho de permanecer bajo el agua.
Y el guerrero usa sus fuerzas para salir de la situación en la que se encuentra.” (*)
Tengo que aprender a dejar los fantasmas atrás. Tengo que retomar el camino, porque cuando lo dejé quedó la escoba. A alguien le dije que sentía muchas ganas de leer de nuevo a Coelho y en eso estoy. No me interesan las críticas literarias que puedan hacer de él, me hacer pensar de buena manera y eso me basta. Me hace retomar el camino y evita que olvide lo que soy. No tiene nada que ver pero hoy leí una cita de Derek Sheperd a Meredith en Facebook y decía lo siguiente: “Dices que eres toda... oscura y retorcida, pero eso no es un defecto. Es una fortaleza. Te hace ser quien eres”. Me llegaron a brillar los ojos de la emoción.
Los guerreros de la luz se reconocen por la mirada. Están en el mundo, forman parte del mundo, y al mundo fueron enviados sin alforja ni sandalias. Muchas veces son cobardes. No siempre actúan acertadamente.
Los guerreros de la luz sufren por tonterías, se preocupan por cosas mezquinas, se juzgan incapaces de crecer. Los guerreros de la luz de vez en cuando se consideran indignos de cualquier bendición o milagro.
Los guerreros de la luz con frecuencia se preguntan qué están haciendo aquí. Muchas veces piensan que su vida no tiene sentido.
Por eso son guerreros de la luz. Porque se equivocan. Porque preguntan. Porque continúan buscando un sentido. Y terminan encontrándolo.” (*)
