Igual que en las películas, sólo me falta comer helado a cucharadas de un bote gigante. El resto ya lo tengo. El pijama, la televisión y/o computador, un sillón, las pantuflas y el pelo enmarañado. Fácilmente puedo pillar una película mamona o poner canciones de esas que te mandan al carajo. Y eso es lo que hago. Suspiro. Finales felices… pff! Apago el televisor, de vuelta al computador. Empiezo a leer “Ojos de perro azul” –mi cuento favorito de García Márquez- y me manda al carajo nuevamente. Imbécil que no recuerda los sueños. Lo dejo. Youtube. Veo mis videos favoritos, donde hay de todo. De todo. Me voy a las canciones lloronas. KT Tunstall y su “Other side of the world”. Shit! Traigan mi bote de helado… y una caja de kleenex también.
