Ðark Lady

Acerca de tødø y nada a la vez

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Jaded



- Hey! J-j-jaded 
- Miss Jaded al habla 
- ¿En qué estás? 
- Rascándome igual que perro con pulgas 
- Iuug! ¿Y eso? 
- Me volvieron las alergias nerviosas 
- Oh no 
- Oh sí. Del horror. Era tan feliz porque habían disminuido en un 3500% por no comer carne, pero me olvidé de mi estúpido sistema nervioso que canaliza como alergias el estrés/depresión/ansiedad/desequilibrios-varios 
- Pinta mandalas, quizás te sirva para relajarte. Todas las weonas locas que conozco pintan mandalas 
- Y por lo visto solo falto yo. Lamento decepcionarte, pero pinto como el orto. Me estresa, siempre cagaba mis lindos dibujos al pintarlos 
- Otra cosa entonces, no sé, tejer 
- ¿Acaso tengo 70 años? 
- Pero algo para distraerte weona pesada 
- Pero no con manualidades. Me quedan feas porque me aburren. Me dedico a esas mierdas y terminaré peor 
- Sigue con tus alergias entonces, no te quejes 
- No me quejo, solo lo comentaba
- Mmm 
- No será ni la primera ni la última vez que pierda un par de capas de piel 
- Sí, lo que digas... ¿Es por el bosque? 
- Sí, ni puta idea de dónde está y me presionan de todos lados. Como si no supiera que estoy en cualquier lado menos en el que “supuestamente” me corresponde 
- Pobre nena. La eterna desgracia de la reina del hielo 
- Claro, los malos también sufrimos 
- You're thinking so complicated... Ese es el problema. Steven lo sabe 
- Puede ser, no sé. La mentira más recurrente que digo últimamente es “sí, si lo voy a pensar”
- Y no lo haces 
- No. Quiero que me dejen tranquila. La gente no entiende a los espíritus roedores como uno 
- Niña, si vinieras con manual de instrucciones, de seguro sería más grande que la biblia. Imposible seguirte 
- Bueno, no sé. Soy un animal presa. No me pueden obligar a salir de mi refugio si no me siento segura 
- ¿Y si te dan una zanahoria para que salgas? 
- Ja ja. Con galletas quizás lo pensaría 
- No, pero en serio. Algún día tienes que dejar de esconderte 
- No quiero 
- Entonces vas a quedar sin piel 
- No sería la primera vez 
- ¿Por qué siempre tienes que ser tan extremista? 
- Porque me perdí las clases sobre cómo tomar decisiones sin dejar la cagada 
- Buen punto ¿Y entonces? 
- No sé, entre más expectativas me echan encima de los hombros, es peor. Hay seres sobrevalorados y yo 
- No entiendo cómo cresta te puede molestar que confíen en ti weona. Ojalá alguien diera un peso por mí. Snif! 
- Déjate. No sé, no me gusta 
- Igual es raro que el roedor no quiera salir de la madriguera para ir al bosque 
- ¿Y si sale, no sé, un águila o un tigre? Los roedores viejos ya no corren tan rápido 
- ¿Un tigre? Es un bosque, no la selva africana 
- Como sea, con mi suerte puede aparecer hasta Tutankamón en el camino 
- Qué mina más desesperante 
- Es parte de mi encanto ¿ya? 
- Como sea, entiendo el punto, pero tienes que dejar tu escondite 
- Me niego, me gusta ser invisible 
- Alguien que tiene un abrigo rosado barbie no es invisible precisamente 
- Nada que ver, eso es ser hueca no más 
- Sí, claro. Tienes que hacerle caso a Kim Tan 
- ¿The Heirs? Yo no soy heredera de nada, ahí te perdiste 
- Si sé que somos pobres, pero lo cito por eso que habla al final 
- Ay no sé, me cargó ese drama de mierda. Lo vi solo por el mijito rico de Lee Min Ho, nada más 
- “El que quiere llevar la corona, debe soportar su peso”. Una wea así 
- ¿Ya? 
- Tarde o temprano vas a tener que dejar de hacerle el quite a todo 
- Aaaagg! ¿Por qué? 
- Porque sí y punto 
- Van a tener que poner una galleta Toddy gigante al final del camino entonces 
- Si es necesario... 
- Maldición. Te odio a ti y a todo el mundo 
- I love you too, dear Jaded 
- Whatever

[ J a d e d ]

Antes de que llegara diciembre, yo era feliz en mi mundo lleno de ponies, pajaritos, unicornios y revistas Cosmo. Era feliz hasta que me cayó la teja de que se estaba acabando el año. Ahí mismo las criaturas del bosque se fueron de vacaciones de manera indefinida, porque supieron que la cosa se iba a poner fea. Y así fue.
Se suponía que este era el “año sabático” para ordenar ideas y contestar la pregunta del millón: ¿Qué vas a hacer con tu vida?. Y como mi respuesta era el mismo “no sé” que cuando salí de la U, me vino el ataque de pánico, el ahogo a lo Olguita Marina y la ensalada en la cabeza. Del horror.
Por estos días ando con cara de k9 por la vida, porque siento no tengo tolerancia con nada y menos con el pueblo en donde vivo. Sí, ya sé que nací y crecí acá, pero nunca he sido parte de aquí. Ni siquiera tengo un lugar favorito en donde esconderme del mundo. Y cuestionando eso, todo se cae como castillo de naipes.
Tengo una pega que me encanta y otra que detesto, pero no me veo en ninguna de las dos por mucho tiempo, porque siempre las vi como una línea en el currículum solamente. Y mi espíritu competitivo se diluye en el pueblo, porque todo se hace demasiado fácil, rutinario y termina aburriendo. Podríamos decir que funciono en nivel automático, porque no le veo el sentido a desgastarme por tan poco.
Soy una monga malcriada que a punta de costalazos siempre hago lo que quiero y consigo lo que se me da la gana, pero por el momento no tengo ninguna motivación. Apática total y por sobre todo, so jaded. Y eso a mis ponies no les gusta.
Al final es como el me quiero ir, pero no quiero, o sea sí, pero no todavía. Bueno, en realidad si me iría altiro, pero es que no sé cómo. Y qué postgrado hago, porque no sé cuál elegir o lo dejo para después. Es que no sé, podría ser... no, mejor no.
Supongo que a esto se refiere Steve Tyler cuando dice que estás pensando complicadamente.