Hay cosas que aunque quiera no puedo dejar atrás. De una u otra forma siempre vuelven. O yo misma me encargo de que así sea. Tal vez suene a cuento repetido, pero no lo puedo evitar. En cierta forma, me he empeñado en armar un viejo rompecabezas para lograr entenderme en los tiempos actuales. Y en la búsqueda de las piezas, encontré algunas que indican que si vivo tropezándome con las mismas piedras, es porque yo misma me lo busco. Siempre huyo y nunca termino nada. Al menos ahora, eso lo tengo claro. Sin embargo, cómo me gustaría poder ir unos años atrás. No pensé que alguna vez iba a desear aquello. Creí haber tomado las mejores decisiones en su momento y no me arrepentía de ello, pero ahora me arrepiento. En el armado del rompecabezas, un viejo amigo me dio las principales. El problema siempre fui yo. Confirmado. Yo y mis arrebatos. Yo y mis súper decisiones. Yo y mi inmadurez. ¿Y ahora cómo arreglo todo, si fui yo la causante? ¿Cómo termino el rompecabezas, si la pieza fundamental está a miles de kilómetros de distancia? ¿Cómo?
Todo esto me deja pensando y con ganas de inventar una máquina del tiempo con tal de volver al pasado y no haber sido tan imbécil. O de sacar mis alas de ángel e irme volando hacia donde está ese demonio. Y nunca fue demonio, sólo un ángel caído y al ángel también se le salió el mal. Creo que esas últimas frases sólo las entiendo yo, lo siento.
Dicen que hay cosas que por naturaleza deben suceder. Personas que están destinadas a estar juntas. El mundo las une y son como un eclipse. Algo que no se puede detener e inevitable. ¿Y qué pasa si no notaste el eclipse? ¿Se vuelve a repetir? ¿El mundo es tan generoso, que vuelve a darte una oportunidad? ¿Los caminos volverán a encontrarse? ¿El ángel y el demonio volverán a verse las caras? Ojala así suceda, aunque sólo sea para terminar un rompecabezas.
Y el año se acaba. Al fin. No es que haya sido tan malo –he tenido peores- pero los vaivenes emocionales agotan a cualquiera. Y las “travesuras” de Dios/Buda/Satán también. Viendo el lado positivo, debo decir que a nivel académico me fue de las mil maravillas. Quedé casi en shock cuando vi mis promedios este segundo semestre. Sospechosamente buenos, considerando que no estudié ni hice grandes esfuerzos hasta las dos últimas semanas de clases. Al parecer Dios/Buda/Satán compensaron sus trastadas con buenas notas. Mientras no sea ningún tipo de chantaje/trampa, lo cual no sería nada raro. De hecho puedo imaginar mi dialogo con estos tres sujetos…
-Venga Jen, tienes un promedio que ya se quisieran esas “eminencias” que rondan por tu Escuela… ¿Por qué desconfías de nosotros?- diría Satán soltando una carcajada y golpeándome la espalda.
- Porque son ustedes… Y suéltame! A ustedes no les creo ni lo que rezan- respondería alejándome de Satán y adoptando mi actitud de Jum!
- Ay niñita! No te hagas la interesante. Ni que fueras el centro del Universo…Y mira que no creer lo que rezamos. Mocosa insolente! Qué te has creído! Ya vas a ver! Ya vas a ver! Es que ésta mocosa no nos respeta! No nos respeta! – diría un sulfurado Dios
-No- le contestaría impasible
-Y no deja las insolencias! Es que me va a dar algo! Es que me va a dar algo! – continuaría Dios, casi con ataque de nervios y yo sin mostrar seña alguna de emoción
-Basta! No te alteres, Dios. Y tú no lo provoques tampoco
Sólo Buda podría detener los dimes y diretes entre Dios y yo. Satán no es de mucha ayuda, ya saben entre más jaleo se arme, mayor diversión. Al ser el más cuerdo de los tres, es el más indicado para explicarme todo.
-Jen, no te preocupes. No es ninguna treta ni trampa. Pese a lo yeta, insolente y vaga que eres, saliste bien en todo. Francamente, no sé como lo haces. Hay gente que se parte el lomo estudiando, yendo a todas las clases y ni así les resulta. En fin, no te confíes. Somos nosotros los que tenemos que aguantarnos los insultos cuando te va mal. Estás oficialmente en tercer año. Y antes que lo menciones…No, no habrá ninguna crisis vocacional. Tercer año, es tu año peak. Sé que tu familia cree que saldrás con alguna sorpresa del tipo “Ya no quiero ser periodista, sino enfermera y me largo a un país en guerra a aprender el oficio en terreno” y que hasta que no te vean como periodista hecha y derecha no te tomarán en serio, pero no habrá nada de eso. De hecho, podrías apostar con ellos a que no te cambias de carrera y saldrías ganando.Imagino que recibiremos bastantes pedidos a tu nombre este año, ya sabes del “Dios, que no pierda el camino otra vez. Mi bolsillo no va a dar abasto” o “Consíguele un novio de una buena vez y así deja de hincharnos las pelotas” o “Haz que recobre el sentido común y que vuelva a Física! Mira que ser periodista…Jesús! Y con lo mal que me caen!” o …
- Creo que ya entendí. Gracias! Espero que tengas razón y sólo se deba a mis méritos académicos…
Silencio total
-Como sea! Si hay algo extraño, ya verán… Y más vale que no haya ninguna crisis vocacional. Se burlarían eternamente de mí. Aunque ya lo hacen en realidad…Y me pensaré lo de la apuesta, puedo conseguir bastantes frivolidades si muevo bien las cartas… En fin, nos vemos luego gente. Ojala tengan la decencia de invitarme a las reuniones de pauta de vez en cuando. O mínimo envíenme los libretos. No olviden que se trata de mi vida y no es sólo un mero culebrón de segunda.
Otra vez silencio total
-Carajo! Con ustedes no hay remedio. Me largo. Adiós fenómenos!
- Adiós mocosita!
Aps!!! Perdón! Me desvié del tema. Ejem! Lo siento ji!
I know the answers from the words of the prophet Sé las respuestas de las palabras del profeta I've seen the light through the fingers made of magic He visto la luz a través de los dedos hechos de magia
I've seen an image of the future, He visto una imagen del futuro It's a vision and I know who you are… Es una visión y sé quien eres…
Como es normal en estas fechas, empecé a hacer un balance del 2007. Y no salí muy bien parada que digamos. Debo reconocer que Dios/Buda/Satán me dieron unas cuantas lecciones de humildad, aunque no se note. No siempre debo tener la razón. Digamos que hasta ahora, mi palabra ha sido ley. Lo que digo se cumple y casi nunca me equivoco. Casi. Por esas cosas de la vida, no porque sea pitonisa, tengo el don de analizar las situaciones de cabo a rabo, buscar información, unir detalles y saber cómo terminarán. Y hay finales que son para ponerse a llorar ahí mismo. O como mínimo, para quedarte en silencio. Y luego ponerte a llorar. El choclo que se arma en mi cabeza es impresionante, porque a veces descubro demasiadas cosas y no todas encajan. Y los que podrían darme respuesta no me las van a dar. Por ahora. Así que me quedo sola, tumbada en la cama, mirando el techo, escuchando por vigésima vez esa puta canción, pensando en qué carajo voy a hacer y deseando tener una máquina del tiempo. Aunque no para mí.
Con todas las cartas sobre la mesa, hay que tomar una decisión. En ese momento, Dios/Buda/Satán aguantaron la respiración esperando que saliera corriendo ante lo negro de mi panorama. Las viejas costumbres no se olvidan. Sin embargo, pese a todo seguí adelante. Como dijo una de mis sabias consejeras –no recuerdo cual- “Puede que sepas como termina todo, pero aún así tienes la esperanza de que no sea así”. De mala gana, le di la razón.
Con no muy buena cara recibí unas cuantas dosis de paciencia y de “no-seas-tan-tajante-con-tus-decisiones”. En mi vocabulario la palabra “esperar” no figura. O es ahora o nunca. Si resulta bien y si no bien también. No hay para que hacerse tanto problema y que mejor que cortar todo de raíz. De manera limpia, rápida y adiós! Cuando resuelvo algo importante, no hay poder humano capaz de disuadirme y me mantengo firme hasta el final. Vale decir, si digo que no va más, no va más. Puedo dar hojas y hojas de fundamentos que afirmen mi decisión y cualquier jurado al leerlas se pondría de mi lado. Ganaría el juicio de buenas a primeras, pero ganar no es suficiente. A veces no es más que un capricho.
Mis desdeñosas, soberbias y tajantes decisiones no siempre se rigen por lo que quiero realmente, sino por llevar la contraria o por demostrar que tengo la razón. Este año, no sólo hice eso, sino que además me equivoqué hasta en la presentación de los fundamentos. Había muchas cosas que pasé por alto y sólo pude verlas hasta ahora. Tenía que ir un poco más allá, hasta donde empezó todo. Digamos que faltaban mis pruebas en el caso. Si es que eso dice algo. Claro que ni siquiera me había percatado de eso, ni siquiera estaba buscando respuestas, estaba buscando la letra de una canción. De una canción que ni siquiera puse en este post.
Look at this photograph Mira esta fotografía Everytime I do it makes me laugh Cada vez que lo hago me hace reir Everytime I do it makes me... Cada vez que lo hago me hace…
La susodicha canción estaba nada más y nada menos, que en esa caja que está debajo de mi cama. Oh sí! Estaba en uno de mis diarios de vida. Una vez que sacó mi polvorienta caja de los recuerdos, me resulta imposible tomar lo que busco y dejarla en su lugar. No puedo. Entre todos los diarios de vida, agendas y croqueras se encuentra mi vida. Podríamos decir que son los libretos de todas las temporadas que lleva al aire “Nunca Aprendes”. Claro que los sujetos no tuvieron la delicadeza de enviármelos sino que tuve que escribirlos yo mi misma. Tengo 22 años pero el culebrón con todas sus letras lleva unos 7 u 8 años. Wow! Eso es bastante. Leer lo que escribía cuando tenía 15 años, hace que me ría de buena gana. Y es que tonteras he escrito siempre, no es algo nuevo. Hay varias historias tan buenas como ridículas dando vueltas por ahí. En una de esas me animo a poner algunas aquí algún día. Y de paso podrían decirme quien diablos es Jacob. Tiene –o tenía- unos “ojazos azules”. Llevo días tratando de recordar al fulano, pero no lo consigo. Y debe haber sido un auténtico churrazo, de otro modo veo difícil que con mis compinches hubiésemos notado su existencia en el mundo. Quien haya visto a Jacob y sus ojazos azules, se ruega que de información de su paradero. Mis amigas de adolescencia y yo se los agradeceremos.
Ejem! Revisar esa caja es volver al pasado. El tiempo se detuvo en todas esas hojas repletas de lecciones, trastadas, errores, aciertos, exageraciones, estupideces, lo que se quiere olvidar y lo que no se quiere olvidar. Estoy segura de que si realizara un estudio minucioso de ellos, podría hacer maravillas con mi vida ahora. Parece simple, pero no lo es. Mientras leía el diario del año x, que era el que me interesaba, caí en la cuenta de que apenas veo que situación x o sujeto x comienza a jugar un papel importante en mi vida, hago malabares para que no suceda así y me invento las mejores fábulas con tal de negar lo que tengo en frente de mis narices. Por estúpido que parezca, siempre pongo primero mi orgullo. Mis diarios de vida dicen mucho, pero ocultan mucho también. Seguía leyendo y no podía creer lo imbécil que he sido en ciertas situaciones. Hay un montón de detalles que deje de lado, por el simple hecho de que no me convenían. Tapando el sol con un dedo. Y luego vengo y doy unos cuantos discursos de lo malo que resulta hacer eso. Qué vergüenza! Había olvidado que una vez hice eso. Fue sólo una vez, pero como me arrepiento. “Si logro engañar al mundo, de seguro termino convenciéndome. No es necesario escribir todo”, parecía decir en ese tiempo. Leía y me daba una pena conmigo misma. No me extraña que sea tan cínica. Es mi mejor defensa.
Mientras seguía revisando y buscando, me di cuenta de que son demasiadas las personas que han pasado por mi vida. Uy! Tremendo descubrimiento, pero bueh… A algunas ya ni las recuerdo –como a Jacob- y otras de ser un mero personaje secundario –por no decir “extras”- pasaron a ser protagonistas en el culebrón. Y pensar que el fulano empezó como “El amigo de…”. Ni siquiera me importaba como se llamaba. Y míralo ahora. Vaya! Y a la otra fulana siempre la deteste. Siempre con tan buen ojo para detectar a mis enemigos. Este año Dios/Buda/Satán, para darle emoción a la telenovela, contrataron a uno de los antiguos protagonistas. “Para que la mocosa se avispe y no haga lo mismo que antes. Hay que mandarle un fantasma”, dijo Dios. La aparición de ese fantasma duró menos de cinco minutos, pero bastaron para que ese episodio fuera de colección. Y eso que ni siquiera fue “cara a cara”. El día que pase eso…Uh! Será especial de dos capítulos, mínimo. “Lo que usted siempre quiso saber. La verdad por fin será revelada. El encuentro más esperado”, puede que rece el comercial. A pesar de todo lo que rodea al fantasma en sí, no pude sacarme la sonrisa de los labios en varios días.
Aaahhh! Mi viaje al pasado fue agotador, pero necesario. Tengo todo lo que necesito, hay unas cuantas cosas que no me calzan pero eso ya no está en mis manos. Eso de que el mundo es un pañuelo, es la más pura verdad. Pasan los años y es increíble como todo da vueltas en las mismas personas. Y como a pesar de todo, no cambian.
Dejando un lado todo el drama, en mi agenda de cuarto medio leí mis propósitos para ese año y solté una buena carcajada. Lo que quería era nada más y nada menos que dejar de tontear tanto, estudiar – “esta vez en serio, no como otros años”, eso puse- y descubrir mi vocación. Jajaja! Ninguno lo cumplí, claro está. Encontré mi vocación en tercer año de Física, nunca he dejado de tontear y recién ahora he conocido la palabra “estudiar”, pero en su mínima expresión. Por alguna extraña razón, me llevé una sorpresa al ver que sigo siendo tan inconsciente como cuando tenía 16 años. Pensé que “madurez” había tocado alguna fibra de mi ser, pero veo que no. Sigo creyendo que la vida es una fiesta, a pesar de todos los melodramas que hay en el medio, y no logro imaginarme como una persona responsable con un buen trabajo. El hecho de pensar que si hubiera elegido bien mi carrera y que estaría saliendo, me produce mareos. Es que sinceramente no me lo imagino. Es difícil imaginarme de otra forma, siempre he sido como un pajarito por la vida. ¿Alguna vez sentare cabeza? Quien sabe...
Yeah there's a hole in my soul But one thing I've learned For every love letter written There's another one burned So you tell me how it's gonna be this time
Entre conversaciones, cervezas y cigarrillos de fin de semana dimos con canciones antiguas. Uff! De esas que escuchábamos a los 12 años. Y en eso nos topamos con Aerosmith y su “Hole in my Soul”. Yo amaba el video. Mamona desde chica. Me encantaba el loser que inventaba esa máquina que más de alguno quisiera tener. Alguien por ahí dijo que no había cambiado mucho. Mmm… puede ser. En estas últimas semanas he confirmado que las causas perdidas son mi especialidad y que tengo un gusto especial por querer solucionar o salvar lo que venga al paso. Ni idea de cómo puede llamarse ese complejo. Anyway… Veía ese video mil y una veces y estoy segura de que fue una de esas “grandes influencias” que recibes cuando eres chico y que después no te las puedes sacar de encima.
A la par de este video, está otro que veía una y mil veces también pero cuando tenía 15 años. “Teenage Dirtbag” de Wheatus. El loser simpático, tierno e ingenuo… Es tan “norteamericano” el video, pero a pesar de los años me sigue gustando. De “teenage” no tengo ni la “t”, pero recordar viejos tiempos no hace mal. Aunque viéndolo no sé si me llega porque tengo algo del loser o de la mina indiferente. Como saberlo a estas alturas. This must be fake My lips starts to shake but How does she know who I am? And why does she give a damn about me?
Recuerdo que cuando tenía unos seis años, todas las noticias de tragedias y muertes me producían una horrible sensación en el estomago, escalofríos y cerraba mis ojos para no ver las imágenes de la televisión. Eso en parte sucedía porque tenía el recuerdo latente de la muerte de mis abuelos cuando tenía entre 4 y 5 años. La idea de que todo volviese a ocurrir de nuevo, me asustaba. No quería sentir otra vez ese olor a claveles. No quería estar al medio de todo sin poder hacer nada. Era bastante pequeña, lo sé, pero no se me escapaba ningún detalle. Podía sentarme en una esquina y ver todo lo que sucedía sin que nadie lo notara. Mis tías y mi padre estaban tan mal y tan ocupados, que mientras menos ruido hiciera mejor. El arte de la invisibilidad lo aprendí a temprana edad. Yo creo que ni ellos se acuerdan de que vi como cerraban el féretro de mi abuela o cuando los paramédicos salían de la habitación de mi abuelo y mi tía Ana rompió en llanto, me abrazaba y yo me sentía tan ínfima e inútil. Todo era tan confuso. Desde ese entonces el miedo a la muerte se hizo inevitable.
En mis plegarias siempre pedía a Dios que nada malo sucediera. Todavía me escucho decir “Protege a todos, a mi tía Miriam, a mi tía Ana, a mí tía Laura, a mi papá, al Christian, a la Pelusa y a la Lassie. Que nada malo les pase. Amén” La niña pequeña crecía y a medida que crecía, la lista iba creciendo. Ya no sólo era su familia y sus mascotas, sino también sus amigos. Al punto que era mejor que no pasara nada. Así de simple. El sólo hecho de pensar en ver a alguien sufriendo la aterrorizaba. Y de a poco aprendió que las plegarias no siempre bastan. A veces Dios tenía tanto trabajo que no escuchaba a la niña y la niña dejó de rezar. ¿Para qué si ya no me hace caso?, empezó a decir y entendió que, en vez de esperar la ayuda divina, podía intentar ser útil a su manera. El idealismo se convirtió en su bandera de lucha.
La pequeña finalmente creció. Ya no le tenía miedo a la muerte sino a ver sufrir a los que quería y no poder evitarlo. Y también a sus propias reacciones. El mundo poco a poco le fue enseñando que las injusticias son parte de la vida, que no todos reciben lo que merecen y que no siempre va a saber qué hacer o cómo actuar. Sin embargo, ella se niega a admitirlo. No soporta la idea de tener al lado a una de sus mejores amigas llorando y sólo atinar a mover el pie o dar una palmada torpe en la espalda. No soporta la idea de quedarse sin palabras. No soporta la idea de querer cambiar el mundo y no poder. Y por sobre todo, no soporta sentirse tan inútil como cuando tenía 5 años.
La niña ya tiene 22 años, sabe como funciona el mundo y sabe que no todos los finales son felices, pero le cuesta admitirlo. Si fuera por ella, vendería su alma a Satán con tal de ver tranquilos y contentos a los que quiere, pero sabe que no puede hacerlo. Sólo le queda estar con ellos y tratar de ser útil, aunque muchas veces no lo logre…
El ánimo y las fuerzas puede que ya no sean las mismas de antes, pero nadie recibe pruebas que no sean capaces de superar –como dijo Natalia- y por lo mismo, sé que podrás con ellas. Si no digo nada cuando estás al frente, es porque sé que me pondré a llorar ahí mismo y prefiero evitarlo. Con una llorona basta y sobra ¿o no? Así que pongo estas palabras aquí, para darte todo mi apoyo. Eso ya lo sabes, pero no está demás recordarlo. Si insisto en lo de la “psicoloca” es porque de verdad me preocupas y quiero lo mejor para ti. Es poco el tiempo que nos conocemos, lo sé, pero me gustaría que volvieras a sonreír con ganas y no con esa tristeza que no todos logran ver. Tal como tú quieres ver a todos bien, yo también te quiero ver bien. Como te dice Axl “No llores esta noche, hay un cielo encima tuyo”. Llora pero no olvides que aún existe, a pesar de que a veces no lo parezca.
Ayer fue uno de esos días extraños. En la mañana nos disfrazamos de gente adulta –o sea ropa formal- y dimos nuestra famosa disertación de ciencias de la comunicación. Aggg! Esa misma que nos tuvo a mi, Karencilla, Vivichú y Capino viviendo en las salas de estudio de la u. Puaj! No nos fue excelente pero que más se podía pedir de nuestro tema: Determinismo tecnológico ¬¬ ¿Se come? Bah! El señor McLuhan me va a penar eternamente con sus medios fríos y calientes. Y eso de andarse paseando en pintas por la universidad no es agradable. Nunca se sabe con quien te puedes encontrar. Yo me encontré con el niño de los mensajes. Un fantasma.
En la tarde, con la presentación de inglés sobre “nuestra vida escolar” recordé un montón de cosas. Una avalancha de recuerdos. Mi peluche de koala que perdí en el jardín infantil, por ser “yo” desde muy pequeña. Insistí en llevarlo a pesar de las advertencias de que lo iba a perder. Siempre terca y llevada a mis ideas... En las fotos que utilicé, estaba una de tercero medio con mis amigos. Wow! Cuanto tiempo. Qué año! Todavía recuerdo la cantidad de estupideces que hacíamos con mis amigas Yeny y Gaby. Jajaja Jiggly, Chupentegue, Calabaza!. “El que mira sufre y el que toca goza” nos decía un “viento” llamado Marco cuando nos veía suspirar en el balcón por los tres galanes. Años sin ver a ese “viento”… Mis años en Física. Uff! Sólo uff!. Un montón de gente pasó por mi vida, dejó su huella y se marchó. Hasta yo me fui de ahí…
En la noche, con el cansancio de estar una semana sin dormir bien y las horas y horas frente al pc me pasaron la cuenta. Era un zombie, pero aún así entré al msn. Nadie con quien hablar. Abrí mi antigua cuenta. Tan antigua que ni siquiera recuerdo a algunos de los contactos. Uno de esos contactos olvidados estaba allí, conectado. Vueltas de la vida. Quien menos esperaba. El joven que amaba la música y no dudaba en tocar alguna cancioncilla en su guitarra para subirme el ánimo. “Tears in heaven” de Eric Clapton. Esa era. ¿Tanto tiempo ha pasado? Wow! El mundo es pequeño e imagino que algún día nos vamos a ver de nuevo.
Una yeta de tomo y lomo que siempre anda con la cabeza en cualquier parte. Mi capacidad de concentración es nula y por lo general dejo cosas a medio terminar, porque siempre surge alguna idea nueva que me lleva a ocupar todo mi tiempo en ella...